
¿Por qué cuesta desconectar en vacaciones?
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El verano suele asociarse con descanso, viajes, tiempo libre y momentos felices. Basta con escuchar conversaciones, ver anuncios o abrir las redes sociales para encontrarnos con la misma idea: esta debería ser la época más agradable del año.
Pero la realidad es mucho más diversa.
No todas las personas viven el verano de la misma manera. Mientras algunas disfrutan de unas vacaciones esperadas durante meses, otras continúan trabajando, cuidan de un familiar, atraviesan un duelo, conviven con ansiedad o, simplemente, no pueden permitirse desconectar.
Y todas esas experiencias son igual de reales.
Este artículo forma parte de nuestra serie «Verano sin exigencias». Si aún no has leído los anteriores, te invitamos a descubrir cómo las expectativas sobre las vacaciones y la comparación en redes sociales pueden influir en nuestro bienestar emocional durante esta época del año.
Cuando pensamos en el verano solemos imaginar una única imagen: playa, descanso y felicidad.
Sin embargo, el verano puede significar cosas muy diferentes según la realidad de cada persona.
Para algunas personas es el momento de viajar y recuperar tiempo con sus seres queridos.
Para otras, supone jornadas laborales más intensas, dificultades económicas o una conciliación familiar más complicada.
También hay quienes viven esta época acompañando a un familiar enfermo, afrontando un proceso de duelo, recuperándose de un problema de salud o aprendiendo a convivir con la ansiedad.
Incluso hay personas que, sencillamente, no disfrutan del verano. El calor, los cambios de rutina o los lugares masificados pueden resultar incómodos o generar malestar.
Y ninguna de estas formas de vivir el verano es mejor o peor que otra.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que nuestro verano debería parecerse al de otras personas.
Sin embargo, esa comparación nunca parte del mismo lugar.
No conocemos las circunstancias de quienes nos rodean.
No sabemos qué preocupaciones tienen, qué responsabilidades asumen o qué momentos difíciles están atravesando.
Comparar nuestra realidad con la de otra persona sin tener en cuenta todo ese contexto solo alimenta la sensación de que estamos viviendo el verano «de la manera equivocada».
Pero no existe una única manera correcta de vivir esta época del año.
Muchas personas llegan a consulta con una sensación difícil de explicar.
No necesariamente están mal.
Simplemente sienten que deberían estar mejor.
«Debería estar disfrutando más.»
«Debería aprovechar estas vacaciones.»
«Debería hacer más planes.»
«Debería sentirme feliz.»
La palabra «debería» suele ser una fuente importante de presión.
Porque deja poco espacio para preguntarnos algo mucho más útil:
Quizá este verano necesites descansar.
Quizá necesites trabajar para alcanzar un objetivo importante.
Quizá necesites cuidar de alguien.
Quizá necesites estar contigo.
Y todo eso también es válido.
El bienestar emocional no consiste en vivir unas vacaciones perfectas.
Consiste en permitirnos vivirlas de una manera coherente con nuestras circunstancias y necesidades.
Eso implica aceptar que habrá personas que viajarán mientras tú trabajas.
Que otras tendrán más tiempo libre.
Que algunas publicarán fotografías maravillosas.
Y que ninguna de esas realidades invalida la tuya.
Cada verano cuenta una historia distinta.
La pregunta importante no es si tu verano se parece al de los demás.
La pregunta es:
¿Se parece al que necesitas ahora mismo?
Quizá este verano puedas hacer un pequeño cambio.
En lugar de preguntarte si estás aprovechando suficiente las vacaciones, pregúntate cómo estás.
¿Cómo te sientes?
¿Qué necesitas?
¿Qué sería cuidarte un poco mejor hoy?
A veces, el mayor acto de autocuidado consiste en dejar de medir nuestra vida con el mismo patrón que utilizamos para medir la de los demás.
Porque no estás viviendo mal el verano.
Lo estás viviendo desde tus circunstancias.
Y eso también merece comprensión.
Si sientes que la autoexigencia, la comparación o la dificultad para aceptar tus propias circunstancias están afectando a tu bienestar emocional, recuerda que no tienes que afrontarlo en soledad.
En Terapitea, centro de psicología en Almería, ofrecemos un espacio seguro donde comprender lo que te ocurre, aprender nuevas herramientas y construir una relación más amable contigo misma, también durante el verano.
Centro sanitario autorizado por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, con número de identificación de centro autorizado 50051.

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